Actualización de la Enfermedad por la COVID-19: Diabetes y la Píldora de Merck

Actualización de la Enfermedad por la COVID-19: Diabetes y la Píldora de Merck

El Dr. Bryan Alsip analiza tanto las noticias alentadoras como las preocupantes en torno a la pandemia de COVID-19, como la píldora de tratamiento desarrollado por Merck, además de nueva evidencia que vincula la COVID-19 con el desarrollo de la diabetes.

¿Cómo ayudaría el molnupiravir, la nueva píldora desarrollada por Merck, a los pacientes con COVID-19?

Aún estamos a la espera de los datos oficiales que la compañía ha presentado ante FDA, pero según la información difundida en los medios, se anticipa que será un medicamento oral que las personas podrían tomar en casa. Cuando sea recetado, permitiría tratar la infección por COVID y, con suerte, prevenir hospitalizaciones.

¿Cómo funciona la nueva píldora contra la COVID-19 de Merck?

Supuestamente es un medicamento oral que se tomaría dos veces al día durante cuatro o cinco días, similar a Tamiflu. Es una píldora que se puede tomar en casa. Según los reportes preliminares, interfiere con la replicación del virus. No previene la infección por COVID, pero sí impediría que el virus se replique en el cuerpo. Esto reduciría la probabilidad de enfermar gravemente o de que los síntomas progresen a un estado severo.

¿Quiénes recibirían la nueva píldora y cuándo?

Aún no se sabe. Eso se determinará una vez que FDA tome una decisión sobre una autorización de uso de emergencia. Merck ha indicado que considera que el medicamento sería más apropiado para personas con alto riesgo de desarrollar enfermedad grave por COVID.

Podría limitarse a ciertos grupos de edad, como pacientes mayores, o a personas con padecimientos médicos subyacentes. Habrá que esperar las recomendaciones oficiales, pero esa sería la categoría anticipada.

¿Cuál es el beneficio práctico de esta nueva píldora?

Es otra herramienta en nuestro arsenal para combatir la COVID. Contamos con vacunas, que probablemente son la mejor manera de reducir la pandemia, disminuir la gravedad de la enfermedad y prevenir infecciones.

En algunos casos, existen terapias para pacientes hospitalizados. Sin embargo, en su mayoría no contamos con un tratamiento accesible y fácil de usar para personas que no están hospitalizadas y que no sea preventivo como la vacuna. El molnupiravir encajaría en esa categoría. Podría ofrecerse a personas, especialmente en las etapas iniciales, como alternativa a terapias más difíciles de acceder.

Actualmente, lo más cercano a esa categoría son los anticuerpos monoclonales. Estos requieren infusión durante un periodo determinado y, en ocasiones, acudir a un lugar específico. Además, requieren orden médica. La nueva píldora de Merck sería más accesible, se podría tomar en casa y ayudaría a prevenir enfermedad grave.

¿Qué otros tratamientos nuevos contra la COVID-19 están en camino?

Sabemos que varias compañías trabajan en terapias similares. Roche y Pfizer también tienen medicamentos en desarrollo. Cada uno de ellos puede ser muy útil porque no sabemos cuál será el suministro de este medicamento, incluso una vez que esté autorizado y recomendado. No sabemos cuánto habrá disponible ni a qué hora.

Cuantas más opciones tengamos, mejor podremos combatir la COVID desde distintos frentes.

¿Cuál es la relación entre la infección por COVID-19 y el desarrollo de la diabetes?

Sabemos que la infección por COVID puede afectar al cuerpo de muchas maneras. Existen numerosos estudios en curso sobre el llamado “COVID prolongado”, es decir, los efectos que persisten tras superar la infección. Estos pueden afectar el estado de ánimo y provocar fatiga prolongada.

También se han observado coágulos sanguíneos asociados al COVID, que afectan pequeños vasos sanguíneos. Debido a eso y a la inflamación que se produce en el cuerpo al combatir la infección, se puede observar daño en los órganos. Hemos observado daños en órganos de diversas localizaciones, como el cerebro, los pulmones, el hígado, los riñones y, en algunos casos, el páncreas. El páncreas regula los niveles de glucosa en el cuerpo. Cuando su función se ve alterada, puede empeorar la diabetes existente o incluso provocar diabetes en personas que no la padecían previamente.

¿Por qué preocupa esta relación entre la enfermedad por COVID-19 y la diabetes?

Cualquier factor que aumente la incidencia de la diabetes es motivo de preocupación. En San Antonio y el condado de Bexar ya existen desafíos importantes debido a la alta frecuencia de esta enfermedad. Si la COVID contribuye a incrementarla, podría aumentar la carga sobre el sistema de salud y sobre las personas afectadas.

¿De qué otras maneras la enfermedad por COVID-19 ha empeorado la situación de la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica cuyo manejo exitoso requiere cuidado médico continuo entre el paciente y su médico primario. Sabemos que esta dinámica se ha visto interrumpida por la COVID. Muchas personas han retrasado consultas médicas de rutina, cuidados preventivos e inmunizaciones. Esto ha afectado de manera desproporcionada a la población pediátrica.

Hay niños que se han atrasado en sus esquemas de vacunación. Del mismo modo, las personas con diabetes que se benefician de visitas regulares y monitoreo constante pueden verse perjudicadas por las interrupciones causadas por la COVID.