El adenoma hepatocelular o hepático es un tumor benigno (no canceroso) del hígado que, por lo general, se debe a un desequilibrio hormonal– específicamente, el exceso de estrógeno. La mayoría de las personas que desarrollan estos tumores son mujeres jóvenes que toman anticonceptivos orales, aunque los hombres que consumen esteroides anabólicos y las personas con enfermedad de almacenamiento de glucógeno de tipo I, III y IV también están en riesgo.
Por lo general, el adenoma hepatocelular se presenta como un tumor único y bien definido. Cuando se desarrollan múltiples tumores, la afección se conoce como adenomatosis hepática.
El adenoma hepatocelular no siempre causa síntomas, aunque en ocasiones los tumores pueden provocar las siguientes complicaciones:
- Dolor abdominal
- Una masa palpable en el estómago
- Hipotensión (presión arterial baja)
- Un ritmo cardíaco acelerado
- Sudoración anormal
En algunos casos, los adenomas hepatocelulares pueden convertirse en carcinomas hepatocelulares malignos (cancerosos) y también pueden romperse y provocar una hemorragia que derive en una hemorragia interna. Aunque son relativamente poco comunes, los adenomas hepáticos requieren un seguimiento continuo para detectar cualquier crecimiento. Por lo general, se recomienda la cirugía o la terapia ablativa.